La Asociación Española de Pintores y Escultores, presidida por SS.MM [1]. los Reyes Eméritos Don Juan Carlos y Doña Sofía desde 1964, ha acreditado en sus ya ciento diez años de vida, la trascendencia de su labor artística y cultural en la sociedad madrileña y se ha situado como una de las instituciones de mayor relevancia y prestigio que agrupa a artistas plásticos y creadores de toda España.

Todo ello es fruto de la ejemplar trayectoria de esta institución, su labor de cohesión entre los artistas, su incansable labor de fomento de la libertad de creación, la especial dedicación a la protección del patrimonio cultural y por supuesto, el progreso espiritual e intelectual que aporta a la sociedad española a través del arte universal de la creación plástica.

De la inmensa labor de la Asociación en tantos años, destaca su capacidad de generar encuentros artísticos y espacios para el arte en un proyecto absolutamente necesario en la sociedad actual del que todos los socios se sienten muy orgullosos ciento diez años después de su nacimiento.

La Asociación Española de Pintores y Escultores es una de las grandes instituciones españolas de los últimos cien años que ha sabido llevar a su modernidad una tradición muy asentada en la cultura española como es el corporativismo de los creadores.

Y es que nuestra entidad atesora una larguísima trayectoria, muy planificada y muy admirable por muchos conceptos, que a lo largo de su existencia ha realizado más de 10.000 exposiciones, actos culturales y actividades artísticas, con el provecho que ha reportado al mundo de las bellas artes españolas, a la sociedad en su conjunto, tanto desde la formación y convocatoria de certámenes, como mediante la consolidación de su prestigio internacional.

Su trayectoria es motivo de orgullo para los artistas españoles y para toda la sociedad, a quien pertenece su trabajo. Tanto en Madrid como en el resto de ciudades españolas, los socios de la AEPE han dejado huella de su obra en los lugares más emblemáticos de todo el mundo, donde hay infinidad de espacios que acogen sus obras, obras que van a quedar para la posteridad.

La AEPE a lo largo de sus ciento diez años de vida, ha mantenido, conservado y ampliado su patrimonio histórico artístico, conjugando tradición y modernidad y ayudando a la transformación urbana de ciudades de toda España.

Algunos de nuestros ilustres presidentes son un referente mundial en el panorama artístico y sólo por citar algunos nombres, mencionaré artistas de la talla de Eduardo Chicharro, Joaquín Sorolla, López Mezquita, Alcalá Galiano, José Francés, Miguel Blay, José Villegas o Álvarez de Sotomayor.

Estos son los principales datos de contacto para que nos puedas localizar:

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55 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura
El Premio Reina Sofía era el galardón honorífico de más prestigio entre los asociados.

El Premio Princesa Sofía se creó para los Salones de Otoño en 1964 y nació como la más alta recompensa concedida en los mismos, después de la Medalla de Honor, y se concedía únicamente a socios de la entidad.

Se otorgó por primera vez en el XXXV Salón de Otoño celebrado en el Palacio del Retiro, al que asistieron los Príncipes don Juan Carlos y doña Sofía. Ese mismo año, Su Alteza Real la Princesa Sofía en agradecimiento, aceptó la Presidencia de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, siendo frecuente a partir de entonces su presencia en estos y otros actos asociativos.

En 1980 pasó a denominarse Premio Extraordinario Reina Sofía, como así se conservaba hasta el año 2013. Los artistas premiados, más allá de estilos y tendencias, constituyen en su conjunto un magnífico exponente de la diversidad estilística y la libertad en la que se viene moviendo el arte desde el último tercio del pasado siglo hasta nuestros días.

En la reunión de la Junta Directiva del 10 de enero de 2014, el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo López, planteó abordar el Premio Extraordinario Reina Sofía, que hasta ahora estaba incluido en el Salón de Otoño y reservado únicamente a los socios, de una forma más adecuada al tratamiento que merecía.

El Premio Reina Sofía de la Asociación Española de Pintores y Escultores es el primero y más antiguo de los cinco que bajo el mismo nombre se convocan en España.

No fue hasta 1981 en que se crearon los Premios Reina Sofía del Real Patronato sobre Discapacidad, del Ministerio de Sanidad. En 1982 se creó el Premio Reina Sofía de Composición Musical de la Fundación de Música Ferrer-Salat. En 1991 nacieron los Premios Reina Sofía contra las drogas que convoca CREFAT, Fundación para la atención a las toxicomanías de Cruz Roja Española. Y por último, en 1992 se creó el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, que convocan la Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional.

Nuestra entidad tiene pues, el honor y el privilegio de contar con el que fuera desde 1964 el Premio Princesa Sofía, que se creó para los Salones de Otoño en ese año y nació como la más alta recompensa concedida en los mismos, después de la Medalla de Honor.

En el año 2014, el Premio Reina Sofía, el más antiguo de los creados en España, cumplía 50 años. El Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, persiguió desde su nombramiento, el hacer de este importante premio algo acorde al prestigio que tiene la entidad centenaria y por ello logró renovar el Premio, que a partir de ese momento pasó a denominarse PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA, y lo más importante, consiguió dotarlo económicamente, con motivo del 50 aniversario, con 20.000 euros, lo que lo situó en uno de los más substanciales de los que se convocan en España en la actualidad.

Con el importantísimo patrocinio de GOOGLE, la convocatoria quedaba abierta a todos los artistas de España, constituyendo el auténtico triunfo del arte al modo en que los fundadores de la Asociación Española de Pintores y Escultores crearon el Salón de Otoño y según sus propias palabras “el arte todo regido por los artistas”.

Además, el Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura de la Asociación Española de Pintores y Escultores se ha convertido en una aportación muy relevante al mundo de la creación por el que siempre ha mostrado tanta sensibilidad Su Majestad la Reina Doña Sofía.

Queremos premiar la creatividad, la pasión por la belleza y el trabajo al servicio de los seres humanos. Queremos que una obra original sea admirada en todo el mundo y que produzca una emoción muy profunda en quienes la contemplan. Y que todo eso sea de la mano de esta Asociación Española de Pintores y Escultores.

Todo este proyecto que planteara José Gabriel Astudillo, es ahora realidad. Según sus propias palabras, “si queremos ser grandes, debemos pensar a lo grande. La mediocridad no exige talento, sólo resignación”. Y con este pensamiento y un decidido propósito y con la ilusión de un trabajo bien hecho, lo ha logrado y hoy ya es una realidad.



IMAGEN VISUAL DEL PREMIO

Como colofón a tan grandioso proyecto, y para realzarlo como se merecía, el Presidente contó con la desinteresada ayuda de uno de los Socios de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, involucrado también en el proyecto, Alejandro Aguilar Soria, que se encargó de diseñar el que se ha convertido en logotipo oficial del Premio, que cada año varía de colores pero que mantiene en esencia su forma, que aúna el simbolismo regio del premio con la vanguardia y creatividad propias de un gran artista y creador como lo es su autor.

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87 Salón de Otoño
Dentro de un clima de estímulo, fruto de los excelentes resultados obtenidos con las sucesivas exposiciones y manifestaciones artísticas de todo tipo celebradas, nación entre los asociados la idea de organizar un gran certamen de carácter nacional donde pudieran participar todos ellos, muy numerosos ya. La idea cristalizó en una ambiciosa exposición que con el nombre de SALÓN DE OTOÑO, tuvo lugar por primera vez el año 1920.

Con tal motivo, en el Catálogo de este I Salón de Otoño se insertaba un Manifiesto definitorio que se ha constituido como la más clara expresión de la principal misión de la Asociación en el movimiento artístico español y que sigue aún vigente como nuestra razón de ser.

Decía textualmente: “La Asociación de Pintores y Escultores somete a vuestro juicio un acto de carácter artístico, llena de ilusión y confianza. Un acto que no se parece a nada de lo acaecido en España, en materia de Bellas Artes: el arte todo regido por los mismos artistas; los ideales de cada uno conciliados en uno solo; el paso a las modernas y necesarias orientaciones y el respeto a la gloriosa tradición”.

Al primer Salón presentaron obra los grandes nombres artísticos de la época, inaugurándose también una sala llamada de “Recuerdos”, donde se colgaron obras de los hermanos Bécquer, Domingo Marqués, Gessa, Lucas hijo, Raimundo Madrazo, Enrique Mélida, Eduardo Rosales, Carlos Luis Rivera, Tomás Martínez, Casimiro Sainz, Martín Rico, Emilio Sala, Urgell y Velázquez.

El I Salón de Otoño superó las expectativas iniciales, siendo notables el gran número de expositores, la calidad exhibida, los visitantes de la muestra y unánime la buena acogida del público, crítica y autoridades artísticas oficiales.

Con el paso del tiempo los Salones fueron adquiriendo, cada vez más, una enorme importancia en la vida artística de España, que trascendió incluso al extranjero. La Asociación alcanzó con ello su mayor prestigio, y las Medallas y Premios otorgados en sus exposiciones, adquirieron auténtico valor de refrendo para los artistas que las obtenían.

Llegaron a obtener estos certámenes tan justo valor como índice real de la marcha del Arte en España, y contaron con la visita asidua del Rey Don Alfonso XIII. Y así continuaron, aumentando constantemente en cuanto a importancia y prestigio, significando para los que ganaban su Medalla, la consagración definitiva como verdaderos artistas profesionales.

Lo que comenzó como una exposición de obras de artistas independientes, se acabó convirtiendo en todo un hito esperado por muchos. Año tras año, el Salón de Otoño convocaba a los artistas de todos los rincones de España a presentar las creaciones de autores noveles junto a renombrados y aclamados maestros. Un Salón que así visto formaba un auténtico museo y un gran escaparate de vanguardias.

Desde su creación en 1920 el Salón de Otoño ha reunido obras de autores de prestigio y de amplio reconocimiento, tanto de la crítica como del gran público, que cada otoño esperan ansiosos la convocatoria de un nuevo Salón para acudir a él, participar y formar parte de las más novedosas tendencias.

La Asociación Española de Pintores y Escultores es la protagonista de excepción de lo que ha sido la evolución de la pintura y la escultura española en el siglo XX, y lo que llevamos del XXI. El talento de los socios que se cuentan en sus filas se ve complementado con el prestigio de sus más veteranos creadores y siempre engrosan las exposiciones del Salón de Otoño.

En el Salón de Otoño siempre se reitera la voluntad de dar cabida a los artistas más jóvenes, manteniendo un porcentaje que contraste con las obras maestras. En todos los Salones de Otoño, y son ya 87 las ediciones a las que este mismo año llega, ha habido obras de atrevimiento y de ensayo que la Asociación Española de Pintores y Escultores ha amparado siempre, sin encasillarse en tradicionalismos sistemáticos, ya que todos sus asociados son iguales ante el reglamento de participación en el certamen, sin fronteras de ideales ni de técnicas, ni de tendencias.

Durante muchos años las sedes de los Salones de Otoño fueron el Palacio de Cristal y el Palacio de Velázquez del madrileño Parque de El Retiro, si bien a lo largo del tiempo ha contado con otras sedes como el Museo de Arte Moderno, el Museo Municipal, el Centro Cultural de la Villa de Madrid y la Casa de la Moneda. En la actualidad se realiza en la Casa de Vacas del Parque de El Retiro

EScultura
La Asociación Española de Pintores y Escultores ha realizado distintas exposiciones de escultura bajo el título de “Tres Siglos de Escultura”, en colaboración de la Fundición Codina, una de las entidades con la que mantenemos una estrecha relación desde hace años.

Frente a la masiva concentración de obra pictórica en los numerosos premios, certámenes y exposiciones que organiza nuestra centenaria entidad, asistimos más que complacidos al que fue el resurgimiento de la escultura, generando una necesidad real y urgente de habilitar cauces de participación que hicieran que los artistas que contemplan esta disciplina contaran con un gran evento que aportara visibilidad y acercara el difícil arte de la escultura a la sociedad y la opinión pública.

Lo que comenzó siendo una exposición tímida y ambiciosa resultó ser una magnífica muestra que lleva a cabo un recorrido por la escultura de los últimos tres siglos y que incluye 150 piezas de 76 artistas, la mayoría de ellos socios fundadores y socios actuales de la Asociación Española de Pintores y Escultores, entre los que destacan Rodin, Degas, Archipenko, Picasso, Dalí, Julio Antonio, Benlliure, Blay, Venancio Blanco, Julio López, Francisco López, Clará, Capuz, Coullaut Valera, Juan Cristóbal o Victorio Macho.

Una magnífica exposición en la que también estuvieron presentes prestigiosos escultores actuales como José Luis Fernández, Chaparro, Coderch & Malavia, Javier de la Rosa y Fernando Suárez Reguera, así como jóvenes promesas ya conocidas de los medios especializados como Andrés Lasanta, Jorge Yunta, Victoria Arbeloa, Mónica Cerrada, José Manuel Martínez Pérez, Pedro Pozzo, Iria Groba y Pilar Vich.

No fue una exposición de obras que resultase difícil reunir, sobre todo porque en la actualidad, en España podemos presumir de un gran elenco de escultores de extraordinaria calidad. La clave de la muestra fue la nominación de unos nombres de artistas reconocidos internacionalmente, nombres que quedan fuera de toda duda en cualquier selección y por la que cualquier centro estaría dispuesto a apostar.

Fue una exposición que tuvo un tremendo éxito de crítica y público y que nos devolvió a la primera fila de los acontecimientos culturales que se desarrollan en España, gracias al elevadísimo nivel de calidad y al montaje espectacular realizado y por los que todos, sin ninguna excepción, conquistamos prestigio, arte y maestría.

Desde nuestra histórica y privilegiada situación, como una entidad de la categoría que atesora y de ámbito nacional, y como no podía ser de otra forma, la Asociación Española de Pintores y Escultores capitaneó una exposición que se convirtió en el acontecimiento cultural y artístico del año 2018, puesto que las obras expuestas ofrecieron la realidad de un pasado glorioso, un presente maravilloso y un futuro más que prometedor.

Una espléndida oportunidad en la que se presentó lo mejor del arte de la escultura de la mano de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Catalogo EScultura
La Asociación Española de Pintores y Escultores ha realizado distintas exposiciones de escultura bajo el título de “Tres Siglos de Escultura”, en colaboración de la Fundición Codina, una de las entidades con la que mantenemos una estrecha relación desde hace años.

Frente a la masiva concentración de obra pictórica en los numerosos premios, certámenes y exposiciones que organiza nuestra centenaria entidad, asistimos más que complacidos al que fue el resurgimiento de la escultura, generando una necesidad real y urgente de habilitar cauces de participación que hicieran que los artistas que contemplan esta disciplina contaran con un gran evento que aportara visibilidad y acercara el difícil arte de la escultura a la sociedad y la opinión pública.

Lo que comenzó siendo una exposición tímida y ambiciosa resultó ser una magnífica muestra que lleva a cabo un recorrido por la escultura de los últimos tres siglos y que incluye 150 piezas de 76 artistas, la mayoría de ellos socios fundadores y socios actuales de la Asociación Española de Pintores y Escultores, entre los que destacan Rodin, Degas, Archipenko, Picasso, Dalí, Julio Antonio, Benlliure, Blay, Venancio Blanco, Julio López, Francisco López, Clará, Capuz, Coullaut Valera, Juan Cristóbal o Victorio Macho.

Una magnífica exposición en la que también estuvieron presentes prestigiosos escultores actuales como José Luis Fernández, Chaparro, Coderch & Malavia, Javier de la Rosa y Fernando Suárez Reguera, así como jóvenes promesas ya conocidas de los medios especializados como Andrés Lasanta, Jorge Yunta, Victoria Arbeloa, Mónica Cerrada, José Manuel Martínez Pérez, Pedro Pozzo, Iria Groba y Pilar Vich.

No fue una exposición de obras que resultase difícil reunir, sobre todo porque en la actualidad, en España podemos presumir de un gran elenco de escultores de extraordinaria calidad. La clave de la muestra fue la nominación de unos nombres de artistas reconocidos internacionalmente, nombres que quedan fuera de toda duda en cualquier selección y por la que cualquier centro estaría dispuesto a apostar.

Fue una exposición que tuvo un tremendo éxito de crítica y público y que nos devolvió a la primera fila de los acontecimientos culturales que se desarrollan en España, gracias al elevadísimo nivel de calidad y al montaje espectacular realizado y por los que todos, sin ninguna excepción, conquistamos prestigio, arte y maestría.

Desde nuestra histórica y privilegiada situación, como una entidad de la categoría que atesora y de ámbito nacional, y como no podía ser de otra forma, la Asociación Española de Pintores y Escultores capitaneó una exposición que se convirtió en el acontecimiento cultural y artístico del año 2018, puesto que las obras expuestas ofrecieron la realidad de un pasado glorioso, un presente maravilloso y un futuro más que prometedor.

Una espléndida oportunidad en la que se presentó lo mejor del arte de la escultura de la mano de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Archivo Histórico Bernardino de Pantorba
En la Junta Directiva celebrada el 25 de enero de 2013, se aprobó la realización de acciones encaminadas a digitalizar el archivo de la Asociación Española de Pintores y Escultores, así como los fondos bibliográficos, haciendo especial hincapié en los documentos históricos que aún se puedan conservar en poder de la institución, además de la publicación denominada “Gaceta de Bellas Artes”, un boletín de periodicidad mensual que aún conserva en su cabecera el título original y es el órgano de comunicación de los asociados.

La importancia de esta publicación reside en que se llegó a editar ininterrumpidamente durante veinticinco años, y si bien ha atravesado etapas diversas, desde ser la referencia del mundo artístico en años en los que apenas existían este tipo de publicaciones en España y en la que colaboraron desinteresadamente importantes escritores y críticos de arte, hasta centrarse prioritariamente en aspectos de interés asociativo, hoy en día aún se mantiene como publicación de referencia de las actividades de los socios.

Por todo ello, la Junta Directiva acordó que las importantístimas labores de digitalización del archivo de la AEPE y los fondos bibliográficos que a partir de ese momento se abordarían, se denominaran ARCHIVO HISTORICO “BERNARDINO DE PANTORBA”, en homenaje a uno de los más famosos críticos de arte, escritor, investigador, excepcional biógrafo, tasador de obras de arte, Socio de Honor y Socio de Mérito de nuestra institución, pintor, nieto de pintor e hijo del también pintor Ricardo López Cabrera, y cuyo verdadero nombre fue José López Jiménez.

Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores y promotora de la iniciativa, ha puesto todo su empeño y ha realizado un completo Proyecto de Digitalización en el que ha quedado reflejado el importante patrimonio material de la institución y que viene a culminar en la firma de un Convenio y Protocolo de Colaboración con la Fundación MAXAM, que a partir de ahora será el Patrocinador oficial del ARCHIVO HISTORICO «BERNARDINO DE PANTORBA».

En el año 2013 acogimos a la entonces becaria Alicia Sánchez Carmona, hoy Vocal de la Junta Directiva, quien se dedicó en exclusiva a realizar la digitalización e indexación de los primeros números de la Gaceta de Bellas Artes, contando para ello con la ayuda y asesoramiento del Bibliotecario de la institución, Fernando de Marta y Sebastián, y de la Secretaria General, en un esfuerzo que significó el comienzo de una gran actuación que ahora encuentra la continuidad deseada en un proyecto serio y profesional como el que ahora se aborda.

Mediante la digitalización, se busca almacenar, preservar y poner al servicio de los usuarios e historiadores de arte que a diario acuden a nuestra institución, el acceso de los documentos de gran valor histórico y artístico, que pertenecen a la Asociación Española de Pintores y Escultores.

La publicación de estos documentos históricos en su forma digital será de gran beneficio a los usuarios (estudiantes, profesores e investigadores de arte), quienes podrán tener acceso a reseñas periodísticas y otras informaciones publicadas por la Gaceta de Bellas Artes, desde el año 1910.

La digitalización busca modernizar la infraestructura y los recursos tecnológicos de nuestra entidad. La reprografía digital ayudará a conservar algunos documentos que estén deteriorados y permitirá la facilidad de acceso a los usuarios, cada día más numerosos.

El Archivo Histórico “Bernardino de Pantorba” surge de la documentación que se custodia en la Asociación Española de Pintores y Escultores. Aquí reposan todos los ejemplares de la Gaceta de Bellas Artes, que contienen valiosísima información sobre actividades culturales, exposiciones, artistas, proyectos artísticos y nombramientos de Profesores de Facultades, arte y cultura de España, noticias del extranjero, etc. y otro tipo de documentación como son índices, catálogos, libros y todo tipo de documentos

Es un valiosísimo material de apoyo académico e investigativo que forma parte del soporte científico que, en material de investigación artística y periodística, se brinda a estudiantes, profesores, investigadores, críticos de arte y público en general.

Imagen visual del Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura
El Premio Reina Sofía era el galardón honorífico de más prestigio entre los asociados.

El Premio Princesa Sofía se creó para los Salones de Otoño en 1964 y nació como la más alta recompensa concedida en los mismos, después de la Medalla de Honor, y se concedía únicamente a socios de la entidad.

Se otorgó por primera vez en el XXXV Salón de Otoño celebrado en el Palacio del Retiro, al que asistieron los Príncipes don Juan Carlos y doña Sofía. Ese mismo año, Su Alteza Real la Princesa Sofía en agradecimiento, aceptó la Presidencia de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, siendo frecuente a partir de entonces su presencia en estos y otros actos asociativos.

En 1980 pasó a denominarse Premio Extraordinario Reina Sofía, como así se conservaba hasta el año 2013. Los artistas premiados, más allá de estilos y tendencias, constituyen en su conjunto un magnífico exponente de la diversidad estilística y la libertad en la que se viene moviendo el arte desde el último tercio del pasado siglo hasta nuestros días.

En la reunión de la Junta Directiva del 10 de enero de 2014, el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo López, planteó abordar el Premio Extraordinario Reina Sofía, que hasta ahora estaba incluido en el Salón de Otoño y reservado únicamente a los socios, de una forma más adecuada al tratamiento que merecía.

El Premio Reina Sofía de la Asociación Española de Pintores y Escultores es el primero y más antiguo de los cinco que bajo el mismo nombre se convocan en España.

No fue hasta 1981 en que se crearon los Premios Reina Sofía del Real Patronato sobre Discapacidad, del Ministerio de Sanidad. En 1982 se creó el Premio Reina Sofía de Composición Musical de la Fundación de Música Ferrer-Salat. En 1991 nacieron los Premios Reina Sofía contra las drogas que convoca CREFAT, Fundación para la atención a las toxicomanías de Cruz Roja Española. Y por último, en 1992 se creó el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, que convocan la Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional.

Nuestra entidad tiene pues, el honor y el privilegio de contar con el que fuera desde 1964 el Premio Princesa Sofía, que se creó para los Salones de Otoño en ese año y nació como la más alta recompensa concedida en los mismos, después de la Medalla de Honor.

En el año 2014, el Premio Reina Sofía, el más antiguo de los creados en España, cumplía 50 años. El Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, persiguió desde su nombramiento, el hacer de este importante premio algo acorde al prestigio que tiene la entidad centenaria y por ello logró renovar el Premio, que a partir de ese momento pasó a denominarse PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA, y lo más importante, consiguió dotarlo económicamente, con motivo del 50 aniversario, con 20.000 euros, lo que lo situó en uno de los más substanciales de los que se convocan en España en la actualidad.

Con el importantísimo patrocinio de GOOGLE, la convocatoria quedaba abierta a todos los artistas de España, constituyendo el auténtico triunfo del arte al modo en que los fundadores de la Asociación Española de Pintores y Escultores crearon el Salón de Otoño y según sus propias palabras “el arte todo regido por los artistas”.

Además, el Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura de la Asociación Española de Pintores y Escultores se ha convertido en una aportación muy relevante al mundo de la creación por el que siempre ha mostrado tanta sensibilidad Su Majestad la Reina Doña Sofía.

Queremos premiar la creatividad, la pasión por la belleza y el trabajo al servicio de los seres humanos. Queremos que una obra original sea admirada en todo el mundo y que produzca una emoción muy profunda en quienes la contemplan. Y que todo eso sea de la mano de esta Asociación Española de Pintores y Escultores.

Todo este proyecto que planteara José Gabriel Astudillo, es ahora realidad. Según sus propias palabras, “si queremos ser grandes, debemos pensar a lo grande. La mediocridad no exige talento, sólo resignación”. Y con este pensamiento y un decidido propósito y con la ilusión de un trabajo bien hecho, lo ha logrado y hoy ya es una realidad.



IMAGEN VISUAL DEL PREMIO

Como colofón a tan grandioso proyecto, y para realzarlo como se merecía, el Presidente contó con la desinteresada ayuda de uno de los Socios de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, involucrado también en el proyecto, Alejandro Aguilar Soria, que se encargó de diseñar el que se ha convertido en logotipo oficial del Premio, que cada año varía de colores pero que mantiene en esencia su forma, que aúna el simbolismo regio del premio con la vanguardia y creatividad propias de un gran artista y creador como lo es su autor.

Jurado del Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura
El Premio Reina Sofía era el galardón honorífico de más prestigio entre los asociados.

El Premio Princesa Sofía se creó para los Salones de Otoño en 1964 y nació como la más alta recompensa concedida en los mismos, después de la Medalla de Honor, y se concedía únicamente a socios de la entidad.

Se otorgó por primera vez en el XXXV Salón de Otoño celebrado en el Palacio del Retiro, al que asistieron los Príncipes don Juan Carlos y doña Sofía. Ese mismo año, Su Alteza Real la Princesa Sofía en agradecimiento, aceptó la Presidencia de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, siendo frecuente a partir de entonces su presencia en estos y otros actos asociativos.

En 1980 pasó a denominarse Premio Extraordinario Reina Sofía, como así se conservaba hasta el año 2013. Los artistas premiados, más allá de estilos y tendencias, constituyen en su conjunto un magnífico exponente de la diversidad estilística y la libertad en la que se viene moviendo el arte desde el último tercio del pasado siglo hasta nuestros días.

En la reunión de la Junta Directiva del 10 de enero de 2014, el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo López, planteó abordar el Premio Extraordinario Reina Sofía, que hasta ahora estaba incluido en el Salón de Otoño y reservado únicamente a los socios, de una forma más adecuada al tratamiento que merecía.

El Premio Reina Sofía de la Asociación Española de Pintores y Escultores es el primero y más antiguo de los cinco que bajo el mismo nombre se convocan en España.

No fue hasta 1981 en que se crearon los Premios Reina Sofía del Real Patronato sobre Discapacidad, del Ministerio de Sanidad. En 1982 se creó el Premio Reina Sofía de Composición Musical de la Fundación de Música Ferrer-Salat. En 1991 nacieron los Premios Reina Sofía contra las drogas que convoca CREFAT, Fundación para la atención a las toxicomanías de Cruz Roja Española. Y por último, en 1992 se creó el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, que convocan la Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional.

Nuestra entidad tiene pues, el honor y el privilegio de contar con el que fuera desde 1964 el Premio Princesa Sofía, que se creó para los Salones de Otoño en ese año y nació como la más alta recompensa concedida en los mismos, después de la Medalla de Honor.

En el año 2014, el Premio Reina Sofía, el más antiguo de los creados en España, cumplía 50 años. El Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, persiguió desde su nombramiento, el hacer de este importante premio algo acorde al prestigio que tiene la entidad centenaria y por ello logró renovar el Premio, que a partir de ese momento pasó a denominarse PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA, y lo más importante, consiguió dotarlo económicamente, con motivo del 50 aniversario, con 20.000 euros, lo que lo situó en uno de los más substanciales de los que se convocan en España en la actualidad.

Con el importantísimo patrocinio de GOOGLE, la convocatoria quedaba abierta a todos los artistas de España, constituyendo el auténtico triunfo del arte al modo en que los fundadores de la Asociación Española de Pintores y Escultores crearon el Salón de Otoño y según sus propias palabras “el arte todo regido por los artistas”.

Además, el Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura de la Asociación Española de Pintores y Escultores se ha convertido en una aportación muy relevante al mundo de la creación por el que siempre ha mostrado tanta sensibilidad Su Majestad la Reina Doña Sofía.

Queremos premiar la creatividad, la pasión por la belleza y el trabajo al servicio de los seres humanos. Queremos que una obra original sea admirada en todo el mundo y que produzca una emoción muy profunda en quienes la contemplan. Y que todo eso sea de la mano de esta Asociación Española de Pintores y Escultores.

Todo este proyecto que planteara José Gabriel Astudillo, es ahora realidad. Según sus propias palabras, “si queremos ser grandes, debemos pensar a lo grande. La mediocridad no exige talento, sólo resignación”. Y con este pensamiento y un decidido propósito y con la ilusión de un trabajo bien hecho, lo ha logrado y hoy ya es una realidad.



IMAGEN VISUAL DEL PREMIO

Como colofón a tan grandioso proyecto, y para realzarlo como se merecía, el Presidente contó con la desinteresada ayuda de uno de los Socios de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, involucrado también en el proyecto, Alejandro Aguilar Soria, que se encargó de diseñar el que se ha convertido en logotipo oficial del Premio, que cada año varía de colores pero que mantiene en esencia su forma, que aúna el simbolismo regio del premio con la vanguardia y creatividad propias de un gran artista y creador como lo es su autor.

Comisariado de la exposición del Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura
El Premio Reina Sofía era el galardón honorífico de más prestigio entre los asociados.

El Premio Princesa Sofía se creó para los Salones de Otoño en 1964 y nació como la más alta recompensa concedida en los mismos, después de la Medalla de Honor, y se concedía únicamente a socios de la entidad.

Se otorgó por primera vez en el XXXV Salón de Otoño celebrado en el Palacio del Retiro, al que asistieron los Príncipes don Juan Carlos y doña Sofía. Ese mismo año, Su Alteza Real la Princesa Sofía en agradecimiento, aceptó la Presidencia de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, siendo frecuente a partir de entonces su presencia en estos y otros actos asociativos.

En 1980 pasó a denominarse Premio Extraordinario Reina Sofía, como así se conservaba hasta el año 2013. Los artistas premiados, más allá de estilos y tendencias, constituyen en su conjunto un magnífico exponente de la diversidad estilística y la libertad en la que se viene moviendo el arte desde el último tercio del pasado siglo hasta nuestros días.

En la reunión de la Junta Directiva del 10 de enero de 2014, el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo López, planteó abordar el Premio Extraordinario Reina Sofía, que hasta ahora estaba incluido en el Salón de Otoño y reservado únicamente a los socios, de una forma más adecuada al tratamiento que merecía.

El Premio Reina Sofía de la Asociación Española de Pintores y Escultores es el primero y más antiguo de los cinco que bajo el mismo nombre se convocan en España.

No fue hasta 1981 en que se crearon los Premios Reina Sofía del Real Patronato sobre Discapacidad, del Ministerio de Sanidad. En 1982 se creó el Premio Reina Sofía de Composición Musical de la Fundación de Música Ferrer-Salat. En 1991 nacieron los Premios Reina Sofía contra las drogas que convoca CREFAT, Fundación para la atención a las toxicomanías de Cruz Roja Española. Y por último, en 1992 se creó el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, que convocan la Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional.

Nuestra entidad tiene pues, el honor y el privilegio de contar con el que fuera desde 1964 el Premio Princesa Sofía, que se creó para los Salones de Otoño en ese año y nació como la más alta recompensa concedida en los mismos, después de la Medalla de Honor.

En el año 2014, el Premio Reina Sofía, el más antiguo de los creados en España, cumplía 50 años. El Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, persiguió desde su nombramiento, el hacer de este importante premio algo acorde al prestigio que tiene la entidad centenaria y por ello logró renovar el Premio, que a partir de ese momento pasó a denominarse PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA, y lo más importante, consiguió dotarlo económicamente, con motivo del 50 aniversario, con 20.000 euros, lo que lo situó en uno de los más substanciales de los que se convocan en España en la actualidad.

Con el importantísimo patrocinio de GOOGLE, la convocatoria quedaba abierta a todos los artistas de España, constituyendo el auténtico triunfo del arte al modo en que los fundadores de la Asociación Española de Pintores y Escultores crearon el Salón de Otoño y según sus propias palabras “el arte todo regido por los artistas”.

Además, el Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura de la Asociación Española de Pintores y Escultores se ha convertido en una aportación muy relevante al mundo de la creación por el que siempre ha mostrado tanta sensibilidad Su Majestad la Reina Doña Sofía.

Queremos premiar la creatividad, la pasión por la belleza y el trabajo al servicio de los seres humanos. Queremos que una obra original sea admirada en todo el mundo y que produzca una emoción muy profunda en quienes la contemplan. Y que todo eso sea de la mano de esta Asociación Española de Pintores y Escultores.

Todo este proyecto que planteara José Gabriel Astudillo, es ahora realidad. Según sus propias palabras, “si queremos ser grandes, debemos pensar a lo grande. La mediocridad no exige talento, sólo resignación”. Y con este pensamiento y un decidido propósito y con la ilusión de un trabajo bien hecho, lo ha logrado y hoy ya es una realidad.



IMAGEN VISUAL DEL PREMIO

Como colofón a tan grandioso proyecto, y para realzarlo como se merecía, el Presidente contó con la desinteresada ayuda de uno de los Socios de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, involucrado también en el proyecto, Alejandro Aguilar Soria, que se encargó de diseñar el que se ha convertido en logotipo oficial del Premio, que cada año varía de colores pero que mantiene en esencia su forma, que aúna el simbolismo regio del premio con la vanguardia y creatividad propias de un gran artista y creador como lo es su autor.

Fallo del Jurado del Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura
El Premio Reina Sofía era el galardón honorífico de más prestigio entre los asociados.

El Premio Princesa Sofía se creó para los Salones de Otoño en 1964 y nació como la más alta recompensa concedida en los mismos, después de la Medalla de Honor, y se concedía únicamente a socios de la entidad.

Se otorgó por primera vez en el XXXV Salón de Otoño celebrado en el Palacio del Retiro, al que asistieron los Príncipes don Juan Carlos y doña Sofía. Ese mismo año, Su Alteza Real la Princesa Sofía en agradecimiento, aceptó la Presidencia de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, siendo frecuente a partir de entonces su presencia en estos y otros actos asociativos.

En 1980 pasó a denominarse Premio Extraordinario Reina Sofía, como así se conservaba hasta el año 2013. Los artistas premiados, más allá de estilos y tendencias, constituyen en su conjunto un magnífico exponente de la diversidad estilística y la libertad en la que se viene moviendo el arte desde el último tercio del pasado siglo hasta nuestros días.

En la reunión de la Junta Directiva del 10 de enero de 2014, el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo López, planteó abordar el Premio Extraordinario Reina Sofía, que hasta ahora estaba incluido en el Salón de Otoño y reservado únicamente a los socios, de una forma más adecuada al tratamiento que merecía.

El Premio Reina Sofía de la Asociación Española de Pintores y Escultores es el primero y más antiguo de los cinco que bajo el mismo nombre se convocan en España.

No fue hasta 1981 en que se crearon los Premios Reina Sofía del Real Patronato sobre Discapacidad, del Ministerio de Sanidad. En 1982 se creó el Premio Reina Sofía de Composición Musical de la Fundación de Música Ferrer-Salat. En 1991 nacieron los Premios Reina Sofía contra las drogas que convoca CREFAT, Fundación para la atención a las toxicomanías de Cruz Roja Española. Y por último, en 1992 se creó el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, que convocan la Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional.

Nuestra entidad tiene pues, el honor y el privilegio de contar con el que fuera desde 1964 el Premio Princesa Sofía, que se creó para los Salones de Otoño en ese año y nació como la más alta recompensa concedida en los mismos, después de la Medalla de Honor.

En el año 2014, el Premio Reina Sofía, el más antiguo de los creados en España, cumplía 50 años. El Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, persiguió desde su nombramiento, el hacer de este importante premio algo acorde al prestigio que tiene la entidad centenaria y por ello logró renovar el Premio, que a partir de ese momento pasó a denominarse PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA, y lo más importante, consiguió dotarlo económicamente, con motivo del 50 aniversario, con 20.000 euros, lo que lo situó en uno de los más substanciales de los que se convocan en España en la actualidad.

Con el importantísimo patrocinio de GOOGLE, la convocatoria quedaba abierta a todos los artistas de España, constituyendo el auténtico triunfo del arte al modo en que los fundadores de la Asociación Española de Pintores y Escultores crearon el Salón de Otoño y según sus propias palabras “el arte todo regido por los artistas”.

Además, el Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura de la Asociación Española de Pintores y Escultores se ha convertido en una aportación muy relevante al mundo de la creación por el que siempre ha mostrado tanta sensibilidad Su Majestad la Reina Doña Sofía.

Queremos premiar la creatividad, la pasión por la belleza y el trabajo al servicio de los seres humanos. Queremos que una obra original sea admirada en todo el mundo y que produzca una emoción muy profunda en quienes la contemplan. Y que todo eso sea de la mano de esta Asociación Española de Pintores y Escultores.

Todo este proyecto que planteara José Gabriel Astudillo, es ahora realidad. Según sus propias palabras, “si queremos ser grandes, debemos pensar a lo grande. La mediocridad no exige talento, sólo resignación”. Y con este pensamiento y un decidido propósito y con la ilusión de un trabajo bien hecho, lo ha logrado y hoy ya es una realidad.



IMAGEN VISUAL DEL PREMIO

Como colofón a tan grandioso proyecto, y para realzarlo como se merecía, el Presidente contó con la desinteresada ayuda de uno de los Socios de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, involucrado también en el proyecto, Alejandro Aguilar Soria, que se encargó de diseñar el que se ha convertido en logotipo oficial del Premio, que cada año varía de colores pero que mantiene en esencia su forma, que aúna el simbolismo regio del premio con la vanguardia y creatividad propias de un gran artista y creador como lo es su autor.

87 Salón de Otoño de la Asociación Española de Pintores y Escultores
Dentro de un clima de estímulo, fruto de los excelentes resultados obtenidos con las sucesivas exposiciones y manifestaciones artísticas de todo tipo celebradas, nación entre los asociados la idea de organizar un gran certamen de carácter nacional donde pudieran participar todos ellos, muy numerosos ya. La idea cristalizó en una ambiciosa exposición que con el nombre de SALÓN DE OTOÑO, tuvo lugar por primera vez el año 1920.

Con tal motivo, en el Catálogo de este I Salón de Otoño se insertaba un Manifiesto definitorio que se ha constituido como la más clara expresión de la principal misión de la Asociación en el movimiento artístico español y que sigue aún vigente como nuestra razón de ser.

Decía textualmente: “La Asociación de Pintores y Escultores somete a vuestro juicio un acto de carácter artístico, llena de ilusión y confianza. Un acto que no se parece a nada de lo acaecido en España, en materia de Bellas Artes: el arte todo regido por los mismos artistas; los ideales de cada uno conciliados en uno solo; el paso a las modernas y necesarias orientaciones y el respeto a la gloriosa tradición”.

Al primer Salón presentaron obra los grandes nombres artísticos de la época, inaugurándose también una sala llamada de “Recuerdos”, donde se colgaron obras de los hermanos Bécquer, Domingo Marqués, Gessa, Lucas hijo, Raimundo Madrazo, Enrique Mélida, Eduardo Rosales, Carlos Luis Rivera, Tomás Martínez, Casimiro Sainz, Martín Rico, Emilio Sala, Urgell y Velázquez.

El I Salón de Otoño superó las expectativas iniciales, siendo notables el gran número de expositores, la calidad exhibida, los visitantes de la muestra y unánime la buena acogida del público, crítica y autoridades artísticas oficiales.

Con el paso del tiempo los Salones fueron adquiriendo, cada vez más, una enorme importancia en la vida artística de España, que trascendió incluso al extranjero. La Asociación alcanzó con ello su mayor prestigio, y las Medallas y Premios otorgados en sus exposiciones, adquirieron auténtico valor de refrendo para los artistas que las obtenían.

Llegaron a obtener estos certámenes tan justo valor como índice real de la marcha del Arte en España, y contaron con la visita asidua del Rey Don Alfonso XIII. Y así continuaron, aumentando constantemente en cuanto a importancia y prestigio, significando para los que ganaban su Medalla, la consagración definitiva como verdaderos artistas profesionales.

Lo que comenzó como una exposición de obras de artistas independientes, se acabó convirtiendo en todo un hito esperado por muchos. Año tras año, el Salón de Otoño convocaba a los artistas de todos los rincones de España a presentar las creaciones de autores noveles junto a renombrados y aclamados maestros. Un Salón que así visto formaba un auténtico museo y un gran escaparate de vanguardias.

Desde su creación en 1920 el Salón de Otoño ha reunido obras de autores de prestigio y de amplio reconocimiento, tanto de la crítica como del gran público, que cada otoño esperan ansiosos la convocatoria de un nuevo Salón para acudir a él, participar y formar parte de las más novedosas tendencias.

La Asociación Española de Pintores y Escultores es la protagonista de excepción de lo que ha sido la evolución de la pintura y la escultura española en el siglo XX, y lo que llevamos del XXI. El talento de los socios que se cuentan en sus filas se ve complementado con el prestigio de sus más veteranos creadores y siempre engrosan las exposiciones del Salón de Otoño.

En el Salón de Otoño siempre se reitera la voluntad de dar cabida a los artistas más jóvenes, manteniendo un porcentaje que contraste con las obras maestras. En todos los Salones de Otoño, y son ya 87 las ediciones a las que este mismo año llega, ha habido obras de atrevimiento y de ensayo que la Asociación Española de Pintores y Escultores ha amparado siempre, sin encasillarse en tradicionalismos sistemáticos, ya que todos sus asociados son iguales ante el reglamento de participación en el certamen, sin fronteras de ideales ni de técnicas, ni de tendencias.

Durante muchos años las sedes de los Salones de Otoño fueron el Palacio de Cristal y el Palacio de Velázquez del madrileño Parque de El Retiro, si bien a lo largo del tiempo ha contado con otras sedes como el Museo de Arte Moderno, el Museo Municipal, el Centro Cultural de la Villa de Madrid y la Casa de la Moneda. En la actualidad se realiza en la Casa de Vacas del Parque de El Retiro

Imagen visual 87 Salón de Otoño
Dentro de un clima de estímulo, fruto de los excelentes resultados obtenidos con las sucesivas exposiciones y manifestaciones artísticas de todo tipo celebradas, nación entre los asociados la idea de organizar un gran certamen de carácter nacional donde pudieran participar todos ellos, muy numerosos ya. La idea cristalizó en una ambiciosa exposición que con el nombre de SALÓN DE OTOÑO, tuvo lugar por primera vez el año 1920.

Con tal motivo, en el Catálogo de este I Salón de Otoño se insertaba un Manifiesto definitorio que se ha constituido como la más clara expresión de la principal misión de la Asociación en el movimiento artístico español y que sigue aún vigente como nuestra razón de ser.

Decía textualmente: “La Asociación de Pintores y Escultores somete a vuestro juicio un acto de carácter artístico, llena de ilusión y confianza. Un acto que no se parece a nada de lo acaecido en España, en materia de Bellas Artes: el arte todo regido por los mismos artistas; los ideales de cada uno conciliados en uno solo; el paso a las modernas y necesarias orientaciones y el respeto a la gloriosa tradición”.

Al primer Salón presentaron obra los grandes nombres artísticos de la época, inaugurándose también una sala llamada de “Recuerdos”, donde se colgaron obras de los hermanos Bécquer, Domingo Marqués, Gessa, Lucas hijo, Raimundo Madrazo, Enrique Mélida, Eduardo Rosales, Carlos Luis Rivera, Tomás Martínez, Casimiro Sainz, Martín Rico, Emilio Sala, Urgell y Velázquez.

El I Salón de Otoño superó las expectativas iniciales, siendo notables el gran número de expositores, la calidad exhibida, los visitantes de la muestra y unánime la buena acogida del público, crítica y autoridades artísticas oficiales.

Con el paso del tiempo los Salones fueron adquiriendo, cada vez más, una enorme importancia en la vida artística de España, que trascendió incluso al extranjero. La Asociación alcanzó con ello su mayor prestigio, y las Medallas y Premios otorgados en sus exposiciones, adquirieron auténtico valor de refrendo para los artistas que las obtenían.

Llegaron a obtener estos certámenes tan justo valor como índice real de la marcha del Arte en España, y contaron con la visita asidua del Rey Don Alfonso XIII. Y así continuaron, aumentando constantemente en cuanto a importancia y prestigio, significando para los que ganaban su Medalla, la consagración definitiva como verdaderos artistas profesionales.

Lo que comenzó como una exposición de obras de artistas independientes, se acabó convirtiendo en todo un hito esperado por muchos. Año tras año, el Salón de Otoño convocaba a los artistas de todos los rincones de España a presentar las creaciones de autores noveles junto a renombrados y aclamados maestros. Un Salón que así visto formaba un auténtico museo y un gran escaparate de vanguardias.

Desde su creación en 1920 el Salón de Otoño ha reunido obras de autores de prestigio y de amplio reconocimiento, tanto de la crítica como del gran público, que cada otoño esperan ansiosos la convocatoria de un nuevo Salón para acudir a él, participar y formar parte de las más novedosas tendencias.

La Asociación Española de Pintores y Escultores es la protagonista de excepción de lo que ha sido la evolución de la pintura y la escultura española en el siglo XX, y lo que llevamos del XXI. El talento de los socios que se cuentan en sus filas se ve complementado con el prestigio de sus más veteranos creadores y siempre engrosan las exposiciones del Salón de Otoño.

En el Salón de Otoño siempre se reitera la voluntad de dar cabida a los artistas más jóvenes, manteniendo un porcentaje que contraste con las obras maestras. En todos los Salones de Otoño, y son ya 87 las ediciones a las que este mismo año llega, ha habido obras de atrevimiento y de ensayo que la Asociación Española de Pintores y Escultores ha amparado siempre, sin encasillarse en tradicionalismos sistemáticos, ya que todos sus asociados son iguales ante el reglamento de participación en el certamen, sin fronteras de ideales ni de técnicas, ni de tendencias.

Durante muchos años las sedes de los Salones de Otoño fueron el Palacio de Cristal y el Palacio de Velázquez del madrileño Parque de El Retiro, si bien a lo largo del tiempo ha contado con otras sedes como el Museo de Arte Moderno, el Museo Municipal, el Centro Cultural de la Villa de Madrid y la Casa de la Moneda. En la actualidad se realiza en la Casa de Vacas del Parque de El Retiro

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